Té verde con menta

El té es una infusión ancestral venida de Oriente desde hace más de 4.000 años, y  se ha convertido en una de las bebidas más populares en todo el globo terráqueo, gracias a su fácil preparación y a los múltiples beneficios que ofrece.

Es también muy versátil, ya que, dependiendo de la hierba que seleccionemos, nos aportará diferentes aromas, sabores y nutrientes al momento de la infusión. 

Como ya habrás notado, existe una gran diversidad en tipos de té, dependiendo de la variedad botánica que encontremos y, en este artículo te traemos uno de los preferidos por muchos, el famoso té verde con menta, el cual ofrece una combinación tan interesante como afrodisíaca, debido a  las propiedades del camellia sinensis infusionado con la hoja de menta.

¿Qué propiedades tiene?

 Además de su delicioso y refrescante sabor, el té verde con menta es una combinación que nos aporta múltiples beneficios a nuestra salud. 

El principal protagonista en esta delicada mezcla, se obtiene a partir de la hoja de un legendario árbol de nombre Camellia sinensis o Thea sinensis, el cual es originario del sudeste asiático y también se puede encontrar en las regiones tropicales y subtropicales.

Esta hoja  posee una potente fuente de flavonoides antioxidantes, polifenoles y catequinas, que aportan excelentes beneficios al corazón, reduciendo los riesgos de ataques cardíacos y disminuyendo la presión sanguínea. 

 En los países europeos, una de las principales causas de muerte se debe a las enfermedades cardiovasculares, y en este sentido el té verde aporta la reducción de los niveles de colesterol, mejorando el equilibrio de colesterol LDL y HDL.

Particularmente la Epilagocatequina-3 o EGCG, se encuentra muy activa en el extracto del Camellia sinensis, y es capaz de reducir el riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer, debido a que lleva a cabo un proceso llamado apoptosis, el cual causa la muerte celular, afectando únicamente a las células cancerosas.

Como muchos vegetales, también se ha encontrado que esta hierba incluye altas cantidades de vitaminas solubles en agua y minerales, tales como potasio, ácido fólico, zinc, manganeso y la vitamina C, siendo el té verde en forma de polvo, la mejor manera de aprovechar todas estas propiedades vitamínicas.

Asimismo, sus compuestos estimulan el metabolismo, ayudando a que las grasas se transformen en calorías, lo que significa que si sumas esta infusión a tu dieta y entrenamiento físico, lograrás quemar 40 % más grasa. 

Por si fuera poco, sus hojas contienen un fluoruro natural, que ayuda a prevenir la acumulación de la placa dental, evitando las caries. 

Por su parte, en lo que corresponde a la colega del té verde en esta combinación, la menta, suele ser popularmente conocida por su frescor, incluso se dice que antiguamente solía usarse no solo en las comidas, sino también como elemento de higiene personal, para aromatizar el baño diario.

Lo cierto es que la menta no se limita solo a ser un componente de limpieza y aseo personal, va mucho más allá.

En cuanto a beneficios, se puede dar la mano con la camellia sinensis,  ya que cuenta con un alto nivel de vitamina B y C, que benefician el proceso metabólico.  Además, la fibra que contiene , disminuye los niveles de glucosa y colesterol en la sangre, favoreciendo una dieta saludable y al igual que su compañera, incluye flavonoides, los cuales se tratan de antioxidantes capaces de reducir la acción de los radicales libres. 

Su uso puede favorecer a personas con enfermedades respiratorias como el asma, ya que actúa como relajante y ayuda en la congestión nasal.

Para la digestión es excelente, puesto que suele ser un tratamiento efectivo cuando se trata de aliviar indigestiones, inflamaciones en la zona abdominal producto de una producción incómoda de gases, e igualmente en afecciones como el síndrome de intestino irritable.  Por si fuera poco, su aroma estimula las glándulas salivales, limpiando el paladar y ayudando en el proceso digestivo.

De esta manera, podemos entender la forma en que las propiedades intrínsecas de ambas plantas se potencian, para ofrecernos no solo un aroma y sabor que seducen, sino el disfrute de una experiencia ancestral a través de una infusión que aporta placer al paladar y bienestar al cuerpo. 

¿Cómo prepararlo?

No cabe duda de que el té verde con menta es una infusión que añade múltiples beneficios a nuestro organismo, y en este apartado te queremos mostrar la manera en la que se recomienda llevar a cabo el proceso de preparación, con el fin de sacarle el mejor provecho.

¡Así que atento!

  • Lo primero que debes tomar en cuenta a la hora de preparar el té verde con menta, es escoger minuciosamente las hojas de las plantas, de esta forma estarás garantizando una intensidad agradable al paladar, en cuanto al sabor y aroma de la infusión.    Por supuesto, debes asegurarte de que la menta esté fresca.
  • Se calienta la tetera y se limpia con un poco de agua hervida.
  • Se añade la cantidad de té adecuada, que por lo regular sería de 2,5 gr por persona.  En el caso de que lo desees más intenso, podrías añadir 3,5 gr por persona. 
  • Posteriormente se añade el agua hirviendo, dejas reposar por 40 segundos y retiras el agua, de manera que desaparezca el sabor amargo.
  •  Nuevamente se agrega agua hervida.
  • En este momento, se añade la menta en la cantidad que prefieras.
  • Añades azúcar.
  • Dejas reposar unos minutos (sin remover).
  • Luego, la manera de removerlo es trasladando del vaso a la tetera, de manera que cada ingrediente se mezcle muy bien.
  • Por último, se sirve en vasos altos, de manera que el té conserve su sabor.
  • Si utilizas té matcha, que es como se le conoce al té verde en polvo, debes saber que este no se consume infusionado, sino que por ser un polvo muy fino, se diluye  directamente en el agua caliente, ofreciendo una mayor concentración y aroma.  Para su mezcla algunas personas suelen utilizar una escobilla especial de bambú. 

Como tip adicional, agregar que la temperatura adecuada del agua para que el té verde con menta obtenga un mejor sabor, es entre los 60 °C y 80 °C. 

Para llevar este control puedes utilizar un termómetro o esperar a que el agua haga ebullición y dejar que se enfríe solo un poco antes de añadirla a la tetera, así estarás evitando amargura en el sabor, y a su vez garantizando que estas dos plantas, al llevar a cabo el proceso de infusión de manera correcta, te ofrezcan la combinación perfecta para disfrutar de un delicioso, refrescante y beneficioso té verde con menta.

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